El plan consistía en ayudarse de unas notas para poder encadenar varias frases seguidas sin interrupciones, incoherencias y salidas de tema sin sentido. Al entrar en el quiosco cogería una revista, y pondría la nota en ella, para poder hablar con la mujer fingiendo hojearla. Para romper el hielo, se llevaría en la mano una maqueta de un coche a escala, de esos que al girar el volante giraban las ruedas. Estaba todo bien pensado y no podía fallar.
A la llegada al quiosco se dio cuenta que era el único que no llevaba una barra de pan bajo el brazo, otra convención social que ignoraba. A pesar del fallo no se vino abajo, y decidió tomárselo con calma y esperar a que el quiosco se vaciase.
Llegado a ese punto se acercó al mostrador y empezó a hablar:
- Hola… soy el que no lleva una barra de pan… curioso… ¿no?
Dándose cuenta que aquello no iba bien, abrió la revista y empezó a leer las nota que llevaba: se presentó, y propuso ir a tomar un café a un bar cercano, que tenía una temática de cine muy cuidada, que le traía una maqueta y que después podrían ir a pasear y ver escaparates, para pasar el tiempo y charlar…
Raúl no se dio cuenta que la mujer había abandonado el mostrador y se había puesto a su lado, de manera que no había podido oír nada de lo que Raúl había dicho. Lo que si se dio cuenta Raúl es que la mujer era bajita, no iba bien peinada y que su vestimenta era de lo mas informal. No era nada llamativa, y Raúl pensó: “Bien, con un poco de suerte ni tiene marido ni novio”.
Ella empezó a hablarle y a decirle lo caluroso que venía ese domingo, y mientras lo hacía, se abanicaba suavemente con la blusa, en un acto en el que claramente coqueteaba con Raúl, o eso a él le parecía. De pronto, un coche se detuvo en la puerta del quiosco y un hombre y un niño. El niño entró corriendo en el quiosco y empujando a Raúl se abrazó a la mujer.
- ¿Me vas a dar hoy mas cromos?
Raúl deseó tener la capacidad de teletransportarse y salir de allí sin que quedase nada de su rastro. Le daba la impresión de formar parte de una infidelidad, y poco a poco, se fue moviendo hacia la puerta; cuando pensaba que todo se acabaría ahí, el crío le agarró de la camisa y le soltó:
- Oiga señor, ¿por qué lee la revista al revés? ¿es usted capaz de leerla?
Aquello fue lo peor. Ahora en lugar de teletransportase quería correr como un loco. Sentía un calor horroroso en el rostro, producto de los nervios y la vergüenza. Pero fue capaz de rehacerse para responderle al chaval:
- Pues si. Soy capaz de leerlo al revés, porque soy Ingeniero. Hago coches como éste, toma, te lo regalo – dijo extendiendo el brazo.
Se dio la vuelta, dejó la revista en el mostrador y encaró la salida. La mujer, viendo que Raúl se iba, soltó al niño y salió detrás de Raúl. Cuando lo alcanzo, llamó su atención con un golpecito en la espalda y metiendo una hoja doblada el la revista que había estado a punto de comprar Raúl le dijo:
- Disculpe señor, se deja la revista, tiene fotos no muy interesantes, pero seguro que dentro encuentra algo entretenido que leer, que tenga un buen día, caballero.
Raúl tomó la revista y salió al galope de allí. En la primera papelera dejó la revista y decidió olvidarse de lo sucedido. A partir de aquel día saldría del metro dos paradas después y compraría el café y el periódico en otros establecimientos. Y así decidió seguir su vida.
Tal vez hubiera valido la pena leer aquella nota:
“Buenos días. Ahora que conoce usted a mi sobrino, igual le interesa conocerme a mi. Mi nombre es Maite y mi teléfono es 600599598, espero su llamada. Que tenga un buen día, caballero”.
NOTA: para ser honrado, que sepais que este hermoso relato ha sido plagiado y adaptado de otro que he leido en una revista, cuyo título era “Bonjour monsieur”, y en el que Raúl se llamaba Sebastien… al César lo que es del César… Un abrazo a tod@s, L.
Aunque no te lo parezca, escribir libera en nosotros una suerte de adrenalina emocional. A veces no basta con correr, mover pesas o practicar tenis. Hay que distender el músculo principal, el que los mueve a todos. Aunque sea un plagio, el relato es muy bueno y tiene mucho sentido. Sigue practicando este ejercicio con la misma honestidad.